X Gala FBL Drasanvi
13 junio, 2023
28 octubre, 2018
De nuevo los padres ponen la nota discordante en un partido de fútbol base. Ocurría este mismo fin de semana. Partido de categoría pre benjamín, es decir niños o niñas de 6 o 7 años.
Encuentro con resultado abultado para el equipo visitante, por lo tanto un partido nada ajustado y decidido casi desde el principio del mismo.
¿Donde llega el problema?, el padre de unos de los jugadores locales, menosprecia a uno de los jugadores de su equipo, pero no a uno cualquiera, sino a su propio vástago.
Lejos de animar a su hijo, tras un largo proceso de menosprecio hacia el mismo (todo lo contrario a lo que debería ser por cierto), el progenitor entra en el terreno de juego para llevarse al niño a casa.
El colegiado del partido, con gran criterio, le pide que abandone la instalación, a lo que se niega de malos modos.
El portero del equipo, esa era su posición,tiene que ser sustituido por otro compañero, ya que como no puede de otra forma, rompe a llorar de forma desconsolada.
El niño tiene miedo que a su padre se lo lleve la policía. En el descanso el colegiado se interesa por el estado de ánimo del portero y para saber si por fin el padre ha abandonado la instalación deportiva.
El pequeño se recupera en la segunda parte y termina haciendo un partido esplendido.
Parece mentira que sea un joven colegiado o un pequeño guardameta los que tengan más cordura que una persona adulta.
Recapacitemos.
Extracto del acta del encuentro:
